Scott Bessent sobre la visión económica de Trump

En este clima de tanta polarización, donde es difícil distinguir la señal del ruido, intento informarme directamente de las fuentes, evitando, en lo posible, los sesgos mediáticos. Últimamente, estoy intentando entender la compleja estrategia económica de EE.UU., dentro de su política de “America First”. Más allá de las extravagantes tácticas de negociación de Trump (donde hay que tomar cualquier declaración con pinzas), me ha encantado una entrevista reciente al Secretario del Tesoro, Scott Bessent, en el podcast de All-In de Chamath y D. Friedberg. Bessent tiene una trayectoria impresionante como inversor macro; fue discípulo del legendario Stan Druckenmiller y coincidieron en el fondo de Soros.

Os recomiendo muchísimo escuchar la entrevista completa (la enlazo al final). Pero, a modo de resumen, Bessent hace un repaso de la situación que heredó la administración Biden.

Destacando cuatro problemas económicos clave:

  1. Deuda y déficit disparados: Los estímulos y el gasto desmedido durante la administración Biden, incluso en tiempos de bonanza, hicieron que la deuda se volviera insostenible.
  2. Desigualdad en aumento: La inflación golpeó con más fuerza a la clase media y al 50% de la población con menores ingresos, agrandando la brecha entre quienes poseen activos y quienes no.
  3. Un rumbo económico preocupante: Bessent cree que, de seguir así, EE.UU. se encaminaría hacia un modelo similar al europeo, con altos impuestos y estancamiento económico.
  4. Crisis de asequibilidad: Los bienes y servicios básicos se han encarecido tanto que se han vuelto inalcanzables para muchos estadounidenses.

Bessent critica el “estímulo interminable y el gasto sin fin” de Biden, incluso cuando la economía ya se estaba recuperando, lo que, en su opinión, contribuyó a la inflación. Considera que esto obligaría a subir los impuestos en el futuro y llevaría a una “democracia social al estilo europeo”. Además, este gasto, sumado a la lenta reacción de la Reserva Federal, agravó la desigualdad: los que tenían activos se beneficiaron, mientras que los que no, sufrieron el aumento del coste de la vida, lo que agudizó los problemas sociales.

El plan de la actual administración para solucionar esto se basa en varias estrategias interconectadas:

  • Reducir el endeudamiento del gobierno: Se trata de recortar el gasto de forma controlada para reducir la enorme deuda federal. El objetivo es volver a un déficit del 3-3.5% del PIB, que es la media histórica. Bessent subraya que EE.UU. no tiene un problema de ingresos, sino de gastos, ya que estos se dispararon al 25% del PIB con Biden, frente a la media histórica del 21-21.5%, mientras que los ingresos se mantuvieron en torno al 18% (cifras del Gobierno Federal).
  • Reducir la plantilla del gobierno: Disminuir el tamaño del sector público es otra forma de reducir el endeudamiento.
  • Desregular el sistema financiero: La idea es que el sector privado vuelva a tomar las riendas, con la esperanza de que los empleos públicos perdidos sean absorbidos por un sector privado más productivo. Bessent cree que el exceso de regulación ha sido como un “corsé regulatorio” que ha asfixiado la economía.
  • Reordenar el comercio internacional: El objetivo es recuperar empleos manufactureros en EE.UU., lo que podría revitalizar la clase media. Los aranceles se usarían estratégicamente para favorecer la relocalización.
  • Impuestos bajos y predecibles: Junto con una menor regulación y energía barata, se espera que esto impulse la inversión privada y acelere el crecimiento.

¿Y cómo se conecta todo esto con el objetivo de reducir la inflación? A través de varios mecanismos:

  • Controlar la demanda: Al reducir el gasto público y el déficit, el gobierno busca que circule menos dinero en la economía, lo que puede enfriar la demanda y aliviar las presiones inflacionarias. Bessent señala que los grandes proyectos de gasto de la administración anterior se dieron cuando la economía ya se estaba recuperando, lo que, en su opinión, contribuyó al exceso de demanda.
  • Aumentar la oferta: La desregulación y los impuestos más bajos buscan estimular la inversión privada y el crecimiento. Si se producen más bienes y servicios, se puede satisfacer la demanda, lo que reduce la presión sobre los precios y, por tanto, la inflación. Además, recuperar la producción en EE.UU. podría fortalecer las cadenas de suministro internas y reducir la dependencia de fuentes internacionales, que pueden ser inestables.
  • Reducir los costes de la energía: La energía barata es clave. Unos precios más bajos de la energía reducen directamente los costes para consumidores y empresas, lo que afecta a todo (desde el transporte hasta la fabricación) y ayuda a bajar la inflación general.

Bessent defiende que, controlando el gasto y fomentando un sector privado más productivo (con desregulación y políticas fiscales), la administración busca una recuperación económica sostenible y sin inflación.

Veremos si logran implementar este plan y qué consecuencias tiene, tanto para EE.UU. como para el resto del mundo. De verdad, os recomiendo la entrevista.

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Miguel Díaz
Director, MDS Asesores

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